Está de moda polemizar. Discutir y pelearse. En todas partes, sobre cualquier tema: el aborto, los robos, la televisión, el precio del tomate. Cualquiera opina sobre lo que sea, sospecho que el tema en sí importa poco. Se toma una postura, enseguida, con la mínima información posible, y se debate enardecidamente. No se utilizan argumentos; en su lugar, se usan las descalificaciones (como "vos qué hablás si...") o las frases cargadas de sensiblería ("si vos fueras víctima de violación, opinarías igual que yo"). Estas frases se utilizan agresivamente, casi que se disparan contra el otro, que por lo general responderá con una agresividad mayor, a lo que seguirá el insulto.
Esto no sólo se ve entre los personajes de la televisión, sino en todos los ámbitos donde a alguien le permitan decir algo. Ahora que están de moda los comentarios en páginas web y blogs, los Tontos han encontrado un ámbito propicio para evacuar su desesperación por opinar. Y tan desesperados están por opinar que, muchas veces, ni siquiera se preocupan por entender aquello contra lo que polemizan. Captan más o menos el tono, y se lanzan a discutir. Es muy gracioso ver cómo, en algunos casos, responden indignados a alguien que les ha dado la razón, simplemente porque no lo entendieron.
Lejos están de cuestionarse, de dudar, de reflexionar. El Tonto tiene la soberbia del que está seguro. Y siempre está seguro: de su postura, nadie lo mueve. Claro, eso no quita que mañana pueda opinar todo lo contrario y defenestre a los que están en la vereda de enfrente. Al fin y al cabo, son tan Tontos como él.
jueves, 25 de octubre de 2007
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