Me los encuentro siempre que estoy apurado. Salen de un negocio, o de un edificio, sin mirar, se me ponen justo adelante y empiezan a caminar muy lento, con la cabeza gacha. Mi primer impulso, tal vez por haber leido demasiadas novelas, es pensar que quizás se trata de una persona deprimida o abatida por las circunstancias. Pero no. En cuanto me las arreglo para pasarlo o pasarla* (después de haber esquivado a un perro que sacó a pasear a una vieja y una dulce madre que maneja un cochecito como si fuera colectivera del 60), lo miro, curioso, y descubro que, mientras camina, va mirando fijamente el celular, sin prestar atención a nada más.
La actitud se repite en todas partes: subtes, colectivos, salas de espera. Personas hipnotizadas por su celular, que no pueden sacarle la vista de encima. Algunos hasta se rien, o emiten algún sonido de acuerdo o desacuerdo con lo que el aparato les dice.
Siempre digo que el ama de casa con celular es la evidencia del triunfo del marketing sobre la mente humana. Es el paradigma del consumo innecesario. Pocas personas lo necesitan menos y además, les suele molestar, o se lo olvidan, o no lo entienden. Pero lo tienen.
Las empresas telefónicas, con el marketing como herramienta, han logrado sobre la mente del Tonto un dominio absoluto, decisivo, humillante. El Tonto vive a través del celular, y pendiente de él. Va caminando lento, con la cabeza gacha, mientras las tortugas y las babosas lo pasan por derecha e izquierda. O peor aun, se pone a hablar a los gritos, en un lugar público, demostrándole a todo el mundo que él es un Tonto hecho y derecho**.
* No hay distinción entre los sexos, ni edades, ni niveles socio económicos. Puede ser un señor pelado, de traje, tanto como una adolescente o una señora mayor. En este caso, para acentuar la ridiculez, tomo como ejemplo al señor pelado, de traje.
** por no decir un reverendísimo pelotudo.
martes, 2 de octubre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario