Basta salir a manejar en cualquier horario para darse cuenta de que los Tontos dominan las calles. Desde el que va por el carril izquierdo a la menor velocidad que su auto le permite (realmente, a veces me cuesta explicarme cómo hacen algunos para lograr que sus autos se muevan a velocidades tan bajas), hasta el bananazo que está siempre apurado, y te pasa por donde sea. Esta clase de Tonto se observa con gran claridad en las rutas. Si tiene una 4x4, mejor. Se siente el más poderoso, el dueño del mundo. No soporta tener otro vehículo adelante, él tiene que estar siempre primero (no ha comprendido que la Tierra es redonda), y siempre está impaciente, se lleva el mundo por delante. Hasta que realmente se lleva algo por delante, claro. Ahí quizás cambie de idea. O no. Tal vez, desde su silla de ruedas comandada por una pajita, siga intentando pasar a todo lo que encuentre en su camino.
Pero ojo, el peatón tampoco se salva. Está el que ignora por completo el semáforo. Simplemente, cruza. Sabe que hay un poste amarillo con luces de colores que sirve para algo, pero es demasiado complicado, son demasiadas luces... y ni hablar de entender los muñequitos, hay uno que a veces titila, otro que está quieto... un quilombo... mejor ir mirando el celular. O el que cruza la calle como si estuviera solo en el mundo, ni siquiera mira, no le interesa, o no sabe. En esto, los viejos son especialistas. Se mandan en las avenidas más peligrosas, ante el tráfico más furioso, y por cualquier parte (no sea cosa de que la vida no les alcance para llegar hasta la esquina). Y cuanto más decrépitos estén y más les cueste moverse, más se le animan al peligro. Un poco de adrenalina nunca viene mal, supongo.
Y no hablemos de la violencia de los colectiveros, la insoportable ciclotimia de los taxistas (que van a menos diez cuando están vacíos, y a ciento cincuenta cuando llevan a un pasajero), de las madres o padres que se paran a esperar el semáforo en el cordón, con el cochecito del bebé en la calzada (¿para que les sirva como escudo?), de los ciclistas y motoqueros (que logran que los kamikazes parezcan ejemplos de prudencia).
Los periodistas no se cansan de decir que lideramos el ranking mundial de accidentes de tránsito, pero mucha gente parece no darse cuenta. Es porque no se ha difundido un ranking mundial de Tontos. Ahí, afanaríamos.
martes, 2 de octubre de 2007
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