jueves, 15 de noviembre de 2007

Los arbolitos de Buenos Aires

Cada vez que llega la primavera, se me ocurre pensar en esas mentes brillantes que un día decidieron qué especies de árboles plantar en la ciudad de Buenos Aires. A estos verdaderos genios del urbanismo me los imagino reunidos en una oficina, intercambiando profundas ideas sobre un tema tan complejo:
- Cacho, ¿te parece que pongamo unos cacto?
- ¡Cómo podés ser tan bestia, Rulo! Lo cacto son mufa, son. Aparte, pinchan. Los pobre perrito que vayan a mear se van a pinchar los güevito.
- Tené razón, pero dale, metámosle con el tema este que tengo que shevar la chevy a que le hagan lo freno.
- ¿Y unas palmera?
- Podría ser. Parecería que estamo en el caribe, taría bueno.
- Sí, pero me parece que con el frío se van a cagar muriendo. Acá este libro dice que prefieren los clima tropicale.
- Bueno, dale, Cacho, de en serio, me va a cerrar el mecánico.
- A ver... - recorre azarosamente las páginas del libro - Este parece lindo: plátano.
- Sí, listo, me encanta.
- Acá dice que es hi-per-a-ler-gé-nico, ¿qué será eso?
- Yo qué se. Dale, elegite otro.
- Bueno... a ver... Mirá este, qué lindo nombre: paraíso. Dice que genera unas pelotita que caen todo alrededor. Qué lindo, me imagino todas las vereda decorada con esas pelotita. Los pibe van a estar como loco de contento con esto.
- Sí, Cacho, la verdá que sos un genio, sos.
Y así es como, me imagino, estos abnegados servidores públicos eligieron las peores especies existentes para decorar las veredas de Buenos Aires. Estos simpáticos arbolitos no sólo son feos; mucho peor, son la pesadilla de las personas alérgicas, y también destruyen las veredas con sus raíces, y hasta hay vecinos a quienes les han levantado el piso del living. En mi caso, obstuyeron los caños de desagüe de mi patio, con lo cual tras las intensas lluvias del otoño pasado, mi casa entera se transformó en una divertida pileta techada.
El Gobierno de la Ciudad no sólo ignora los reclamos, sino que sigue plantando las mismas especies de árboles, según he comprobado con espanto.
A estos sabios funcionarios que día a día nos hacen la vida más fácil, es a quienes quiero saludar hoy... o más bien a sus madres, hermanas, tías, abuelas...

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