Nestor Quemada ató un delgado hilo a uno de los barrotes de la baranda del balcón de su diminuta prisión urbana. El otro extremo del hilo lo ató a una de las patas de una infortunada mosca que había cazado con anterioridad. El díptero intentaba liberarse de su novedoso yugo medio como quien no quiere la cosa, con cierto aire de indiferencia que a Nestor Quemada le recordaba cercanamente a su tía Ay-D.
A lo lejos, pasaba un avión a bordo del cual no viajaba Jules Pantano, porque justo en ese momento se encontraba cagando en el baño de un shopping que visitaba por primera vez. El señor Pantano no alcanzaba a comprender la finalidad de los shoppings, y estaba convencido de que toda la estructura de locales, pasillos y escaleras mecánicas sólo se justificaba para disimular la existencia de baños, donde la gente se dedicaba a perpetrar sus necesidades fisiológicas. Por lo tanto, él cada vez que veia un shopping, entraba y cagaba. En el box de al lado había una vieja que ni siquiera se había sentado. Tenía la vista fija en el suelo. Estaba obsesionada por la idea de que los pisos de los baños de los shopping, siempre de cerámicos negro brillante, son como espejos, y se dedicaba a curiosear qué estaban haciendo sus ocasionales compañeros de baño. Le resultaba aburrido observar al señor Pantano cagando. Este tenía un estilo muy monótono de vaciar sus tripas. Del otro lado, un individuo sentado en el inodoro, movía rítmicamente una de sus manos, sin cesar. César Zinn era su nombre, y estaba sacudiendo un envase de gotas para los ojos, sin decidirse a incorporarse parte del contenido a su cuerpo. César acababa de cortar con su novia. Habían cortado un gran pedazo de tela, y se habían quedado una parte cada uno. La novia lo había colocado sobre el piso y se había acostado, esperando la llegada de Narciso Berbio, un encargado de edificio cuasi asesino que le andaba atrás, y en pocos minutos también le habría de andar encima.
Narciso se presentó sin saludar, y saludó. Después se acostó sobre la tela, sin quitarse la ropa, y se quitó la ropa. A continuación, se abalanzó sobre la novia de César, sin decir una palabra, y dijo una palabra. Hizo lo suyo y se retiró sin pedir permiso, y pidió permiso.
En el ascensor se cruzó con Dante Apellido, un tarambana que vivía en el octavo piso, y tenía la costumbre de recorrer todos los pisos inferiores al suyo cada vez que salía o llegaba a su departamento. Dante Apellido se encontraba tramando algo. Pensaba estafar a la primera persona que se le cruzara. Tenía todo calculado, un plan perfecto. Hasta sabía en qué celda iban a meterlo cuando cayera preso. El problema era que no se le cruzaba ninguna persona. Todos se le paraban delante o al lado, pero nunca se cruzaban. Y él no podía hacer nada, porque no quería arruinar su plan. El viaje en ascensor fue bastante tenso. Dante dudaba entre decir buen día o directamente estrangular al extraño. Existía la posibilidad de que adivinara todos sus planes, y no quería correr el menor riesgo. Cuando estaba por definirse, el ascensor se detuvo. De pronto, la luz permanceció encendida. Dante intentó abrir la puerta, pero ésta se abrió. Entonces intentó salir del ascensor, pero pudo hacerlo. El otro se desvaneció, si es que alguna vez había existido. Dante, un poco confuso, quiso caminar con rumbo a la puerta de salida, que curiosamente también era la de entrada, pero pudo hacerlo. En el trayecto, aplastó una cucaracha que estaba recolectando donaciones para las víctimas de las explosiones de termotanques en Zapala, con escaso éxito. La vida de la cucaracha llegó súbitamente a un punto culminante. En ese instante postrero, pensó en Perón, en Roca, y en aquella dama que le había sonreido un día, desde el andén opuesto en la estación Miguelete. Nunca se animó a cruzar la vía para corresponder a aquella sonrisa, y el tren se interpuso entre ambos, llevando en uno de sus vagones a Ralph Amozzo, bandolero de la baja Estonia que viajaba con la misión de asesinar al primer ministro. Pero antes, debía averiguar quién corno era el primer ministro. Todos parecían haber tenido un antecesor, y temía que el primer ministro ya estuviera muerto. Esto sería muy negativo para Ralph, ya que se privaría de cobrar sus honorarios, que pensaba destinar a la compra de un nuevo juego de palos de golf. Ralph tenía la vista fija en las tetas de la pasajera que tenía sentada enfrente. Levantó los ojos por un momento, se los colocó en su lugar, y le preguntó si conocía al primer ministro. Ella le pidió que la hiciera suya en plazo perentorio. El tren continuó su marcha lenta, bajo el mismo sol que quemaba las alas de la mosca que estaba atada al barrote de la baranda del balcón de Nestor Quemada. La mosca se preguntó si con cinco patas todavía podría conseguir novio.
miércoles, 26 de agosto de 2015
jueves, 10 de mayo de 2012
Nota al pie
Te odio. No eres más que una mofeta hedionda. Una rata apestosa y desmigajada, con tu carita perfecta y tus curvas llamativas. No recuerdo por qué me fijé en vos aquella tarde en el hotel cuando numerosos huéspedes perdían estúpidamente su dinero en las máquinas tragamonedas, y vos los mirabas con una sonrisa socarrona como de quien cree adivinar qué va a pasar, aunque carece de clarividencia alguna. Porque si la tuviera, digo si la tuviera como la tenía la rama femenina de mi familia, con su dosis inconmensurable de egoísmo que les impedía aplicar su don para nada altruista o positivo o siquiera que no fuera destructivo para con el resto de la humanidad. Principalmente lo aplicaban a saciar su vicio pasional, dejando al resto del mundo en las mismas condiciones de ignorancia en que lo habían encontrado. Cierto es que más de una vez me vi en la necesidad de darte las gracias, sobre todo porque sabía que yo en el fondo de daba asco, pero igualmente vos condescendías a acostarte conmigo, alegando inconciencia. Incluso te drogabas para fingir que esa era la causa de que tomaras esa inexplicable decisión, como si no bastara con la sana intención de poner un mínimo de justicia en un universo caótico y corrupto. Y en esos momentos puedo decir que mi aldea estaba donde estabas tú. Me sentía transportado, no en el tiempo pero sí en el espacio, con un cierto vértigo y un baño de insensatez que me sacaban de mi habitual dimensión, como vos decías, demasiado mundana. Así es como te recuerdo por primera vez, cuando esa manga de tarambanas hacían juego sobre aquellas maquinitas, cínicamente programadas para hacer creer que la esperanza es algo posible, creando la falsa ilusión de que esa carta existe en la baraja, aunque nadie la haya visto, aunque no salga nunca. Vos me miraste primero que nada los pies, después miraste para otro lado. Yo no le di importancia, porque estaba acostumbrado a ver tantas cosas... así como vuelven histéricas las chicas después de un recital, así como llegaban y me pedían que las ayudara a meter la llave en la cerradura y hasta algunas me pedían que las acostara, así como de golpe sonaba el teléfono y una voz me decía, socarrona, si adivinás cuál es mi cuarto, te espero en la cama. Podés imaginarte que no me fijé en vos en aquel momento. Tuviste que desnudarte y hacer que te viera para que te registrara. Con el tiempo me di cuenta de que ese no mirarte me convirtió en uno de tus muchos caprichos, que no ibas a descansar hasta lograr que te tuviera en mi cabeza. Y tengo que admitir que lo lograste. Hoy siento que necesito hacer un bosquejo de lo que fue nuestra relación. Hoy que mi corazón te expulsó como a algo nocivo. Recién ahora me siento tranquilo, miro atrás y veo lo que fuiste y lo que fuimos. Me siento un poco tonto, por haber aceptado a tu séquito, que subió de repente en tu consideración y se puso por delante de lo que yo podía representar para vos. Portaban algunas antorchas peligrosas y sus consignas no eran del todo honestas. Todo eso me fue haciendo daño, mucho daño. Por eso hoy te odio. No sé si tengo motivos suficientes, pero necesito algo que me dé tranquilidad de conciencia y me permita firmar este papel que autoriza a que te desconecten del aparato que te permite seguir respirando.
jueves, 3 de mayo de 2012
Vidas Paralelas X
Alain Cirrincione dio un paso atrás para mejor admirar su creación. Se quedó obnubilado, cejijunto, un poco pelotudo también en la contemplación de aquello que representaba el punto culminante, la cascarita en la lastimadura de su existencia. Dio otro paso atrás y tropezó con una pipeta que cayó al piso, desatando la tragedia. El laboratorio comenzó a llenarse de una sustancia invisible, inodora, incolora, insípida, insoluble, incorpórea, inexistente. Tal sustancia no podía salir por la ventana, entre otros motivos, porque ésta se encontraba cerrada. La ventana podía ser vista sin mayores obstáculos por Woody Gutierrez, un insensato que vivía digamos que enfrente, porque si digo la verdad entonces usted no entendería y se armaría una ensalada en la cabeza que ni le cuento, así que mejor mentir y decir que el tirifilo de Woody Gutierrez vivia en la casa de al lado, o en el culo del mundo. Total, para el caso es lo mismo. No nos detengamos en detalles insignificantes cuando lo importante lo tenemos casi ante nuestros ojos, casi diría que al alcance de la mano. No de las dos manos porque eso ya sería exagerar un poco, habida cuenta de que este sujeto se dedicaba a expender sustancias ilícitas a los mocosos del barrio a precios indecentes. Las sustancias no vienen al caso, lo importante es que los principales clientes eran los menores de cierta cantidad de años que tampoco viene al caso. Woody Gutierrez esperaba el arribo de un nuevo cliente mientras escuchaba en la radio a la orquesta de Leopoldo Federico y pensaba que para qué mierda le serviría su pasión por el tango. Mientras se entregaba a este onanismo mental, ingresó en el mismo espació físico un individuo munido de una camisa florida, que saludó de tal manera que dejó cabalmente confirmada su condición de idiota. Este idiota, como siempre le sucedía, pagaría más caro que nadie lo que pensaba que necesitaba comprar. El idiota compró y se retiró sin hacer declaraciones, excusándose con que tenía turno con un cierto médico. En la sala de espera se notaba ya desde hacía un rato la ausencia del idiota. Había dos seres sentados en sendas sillas: una vieja, que creo permanecía en estado de mortandad desde hacía bastante tiempo, aunque teniendo la decencia de no expeler ningún olor, ni pestilente ni de ninguna otra clase, y un muchacho adolescente, que tenía la insensata creencia de que el médico le iba a suprimir los numerosos granos purulentos que ostentaba en su cara. Esta cara, junto con el resto del cuerpo del muchacho, se hallaban cómodamente sentados sobre un artefacto que constaba de una tabla horizontal, sostenida por cuatro delgadas columnas, de las que se alzaba otra tabla, más pequeña, en posición perpendicular a la primera. Todo el artefacto estaba construido en madera, y le parecía sumamente diabólico a la secretaria del médico, que no dejaba de observar al muchacho, mientras pensaba que si el día no hubiera estado nublado, se habría entregado a sus más bajos instintos ahí mismo, en la sala de espera. El médico se estaba demorando bastante en abrir la puerta y dar paso al próximo paciente. Hacía tres semanas que había ingresado al consultorio una mujer que decía necesitar un masaje, y desde ese momento la puerta no había vuelto a abrirse. En la puerta estaban dibujados los puntos cardinales, como un recordatorio de que apenas somos un insignificante punto en un lugar perdido de un inmenso universo. A este universo le quedaban cinco minutos, pero todavía nadie lo sabía.
martes, 17 de abril de 2012
Collage 1
Me gustaría estar parado sobre una roca, ahora mismo, sí, sobre una roca grande y firme, contemplando a lo lejos una gran ciudad, con sus edificios públicos, sus tribunales y su población de hormiguitas atolondradas que desconocen el paso del tiempo e ignoran la muerte hasta que ella las mira a la cara.
Pero acá estoy, como un honrado servidor público, padeciendo las preguntas boludas de las viejas y recopilando fotogramas inservibles, que alguna vez acaso me sirvan para armar un buc.
Mañana asume un intendente nuevo en Jerico, y tuve que ocultar la roca porque pienso destrozarle la cabeza con ella. Pero voy a esperar a que asuma, voy a esperar a que indignamente todos lo colmen de felicitaciones y le chupen cobardemente las medias. Pacientemente voy a aguardar a que se despachen con su sarta de pelotudeces sobre las esperanzas y las expectativas y todas las cosas que se dicen sin sentir. Voy a esperar, sí, y cuando el tipo esté más confiado que nunca, cuando esté soñando ya con las toneladas que oro que se va a robar, ahí aparezco valientemente por atrás y le aplasto el coco con esta piedra que tengo en el bolsillo.
Y una vez que haya cometido ese acto de justicia (no necesito explicar por qué lo considero un acto de justicia), voy a realizar una donación. Me voy a acercar hasta el edificio donde moran las hermanas de la caridad y voy a dejar mi donación en el hall de entrada. Con la modestia que estos casos requieren, no voy a darme a conocer. Voy a bajarme los pantalones y dejaré mi donacion, para acto seguido retirarme. Aunque, pensándolo mejor, voy a ir ya sin pantalones, para que la cosa resulte más expeditiva. No vaya a ser cosa de que aparezca alguno de adentro del edificio y tenga que asesinarlo con mis propias manos y pies. Eso, mejor me saco los pantalones en el camino, los tiro atrás de un árbol cualquiera (me gustaría averiguar antes a qué parte del árbol se la considera la de "atrás"), y me dirijo más ligero de ropas al edificio de las hermanas de la caridad, a quienes adoro y venero desde que era un púber.
Habrá quienes consideren insignificante a mi donación, pero allá ellos, con sus jirones de chimentos y sus artimañas para no pagar lo que les corresponde. Yo siempre pagué lo que debía y más, no vaya a ser cosa de que el día de mañana alguien se considere con derecho a reclamarme lo que sea. No señor. Después de todo, soy un servidor público, y eso implica obligaciones, obligaciones que yo no olvido. Y ahora sí, me voy a parar sobre esa roca, hasta que la llovizna del otoño me refresque las mejillas con su caricia infantil y se me vayan estas ideas suicidas.
Pero acá estoy, como un honrado servidor público, padeciendo las preguntas boludas de las viejas y recopilando fotogramas inservibles, que alguna vez acaso me sirvan para armar un buc.
Mañana asume un intendente nuevo en Jerico, y tuve que ocultar la roca porque pienso destrozarle la cabeza con ella. Pero voy a esperar a que asuma, voy a esperar a que indignamente todos lo colmen de felicitaciones y le chupen cobardemente las medias. Pacientemente voy a aguardar a que se despachen con su sarta de pelotudeces sobre las esperanzas y las expectativas y todas las cosas que se dicen sin sentir. Voy a esperar, sí, y cuando el tipo esté más confiado que nunca, cuando esté soñando ya con las toneladas que oro que se va a robar, ahí aparezco valientemente por atrás y le aplasto el coco con esta piedra que tengo en el bolsillo.
Y una vez que haya cometido ese acto de justicia (no necesito explicar por qué lo considero un acto de justicia), voy a realizar una donación. Me voy a acercar hasta el edificio donde moran las hermanas de la caridad y voy a dejar mi donación en el hall de entrada. Con la modestia que estos casos requieren, no voy a darme a conocer. Voy a bajarme los pantalones y dejaré mi donacion, para acto seguido retirarme. Aunque, pensándolo mejor, voy a ir ya sin pantalones, para que la cosa resulte más expeditiva. No vaya a ser cosa de que aparezca alguno de adentro del edificio y tenga que asesinarlo con mis propias manos y pies. Eso, mejor me saco los pantalones en el camino, los tiro atrás de un árbol cualquiera (me gustaría averiguar antes a qué parte del árbol se la considera la de "atrás"), y me dirijo más ligero de ropas al edificio de las hermanas de la caridad, a quienes adoro y venero desde que era un púber.
Habrá quienes consideren insignificante a mi donación, pero allá ellos, con sus jirones de chimentos y sus artimañas para no pagar lo que les corresponde. Yo siempre pagué lo que debía y más, no vaya a ser cosa de que el día de mañana alguien se considere con derecho a reclamarme lo que sea. No señor. Después de todo, soy un servidor público, y eso implica obligaciones, obligaciones que yo no olvido. Y ahora sí, me voy a parar sobre esa roca, hasta que la llovizna del otoño me refresque las mejillas con su caricia infantil y se me vayan estas ideas suicidas.
miércoles, 29 de abril de 2009
Gripe porcina: Todas las respuestas
Un especialista responde a las preguntas que todos nos hacemos.
P: ¿Qué es la gripe porcina?
R: Es una enfermedad muy muy mala que nos mandó Dios en castigo por estar sumidos en el desenfreno y la lujuria.
P: ¿Cómo se transmite?
R: Se transmite por contacto con cualquier persona o cosa infectada o portadora del virus.
P: ¿Se puede prevenir el contagio?
R: Sí, se puede prevenir utilizando un barbijo.
P: ¿El ganado porcino es responsable de esta enfermedad?
R: En cierta forma, sí.
P: ¿En qué forma?
R: Bueno, en primer lugar, son responsables porque la enfermedad lleva su nombre.
P: ...
R:
P: ¿Y en segundo lugar...???
R: No se trata de segundos lugares, ni de terceros o decimoquintos. Esto no es una carrera. Es una situación muy grave, de alerta máxima, donde todos debemos unirnos para sospechar los unos de los otros y aislar inmediatamente a los que moqueen un poco.
P: Mi vecino tiene un cerdo en el fondo, y ayer lo escuché estornudar, ¿sería conveniente que lo matara, lo prendiera fuego hasta reducirlo a cenizas, pusiera las cenizas en un taper, lo sellara con cinta de embalaje y lo arrojara al océano, a 300 km de la costa?
R: Sí, pero no se olvide de utilizar barbijo para la tarea.
P: Si una persona presenta síntomas de gripe, y así y todo viene a trabajar a la oficina, ¿sería lícito que lo envolviera por sorpresa en una manta, lo sumergiera en un tambor de 200 litros de Lysoform, lo rapara, lo pintara con esmalte sintético naranja y lo recluyera en una celda vidriada para ver cómo evoluciona su cuadro?
R: Sí, totalmente lícito.
P: ¿De qué otras maneras se puede abusar de la psicosis que genera esta enfermedad?
R: Cada uno debe encontrar la suya.
P: ¿Puede contagiarse a través de embutidos?
R: No se han reportado casos de contagio por la ingesta de embutidos.
P: Pero... y si los embutidos no se ingieren, sino que...
R: No está comprobado que por manipular un embutido pueda producirse el contagio.
P: Bueno, en realidad... no me refería a tocarlos solamente... es decir... tengo un amigo un poco depravado... que utiliza los embutidos, digamos, de maneras poco convencionales...
R: No hay peligro siempre que se use barbijo y condón.
P: ¿Puede producirse el contagio a través de otros animales?
R: Es poco probable. No puede producirse el contagio por tocar, por ejemplo, a un animal.
P: Pero... si uno tiene un poco más de cercanía, digamos, con el animal en cuestión...
R: La interacción normal con las mascotas tampoco representa riesgo de contagio.
P: OK, pero... en realidad... ¿vio este amigo que le comentaba?, bueno... él a veces hace ciertas cosas con los animales...
R: Dígale a su amigo que use barbijo. Y que consulte cuanto antes a un psicólogo.
P: ¿Usted diría que hay que alarmarse?
R: Sí.
P: ¿Qué tanto?
R: Bastante... mucho.
P: ¿En qué momento habría que salir a las calles a correr como locos, saquear comercios e incendiar las ciudades?
R: Es aconsejable comenzar a hacerlo cuando uno ve que otros lo hacen.
P: Gracias. ¿Algún otro consejo para terminar?
R: Nada. Sólo que esta nota es auspiciada por Bolsh Corporation, para su línea de barbijos.
P: ¿Qué es la gripe porcina?
R: Es una enfermedad muy muy mala que nos mandó Dios en castigo por estar sumidos en el desenfreno y la lujuria.
P: ¿Cómo se transmite?
R: Se transmite por contacto con cualquier persona o cosa infectada o portadora del virus.
P: ¿Se puede prevenir el contagio?
R: Sí, se puede prevenir utilizando un barbijo.
P: ¿El ganado porcino es responsable de esta enfermedad?
R: En cierta forma, sí.
P: ¿En qué forma?
R: Bueno, en primer lugar, son responsables porque la enfermedad lleva su nombre.
P: ...
R:
P: ¿Y en segundo lugar...???
R: No se trata de segundos lugares, ni de terceros o decimoquintos. Esto no es una carrera. Es una situación muy grave, de alerta máxima, donde todos debemos unirnos para sospechar los unos de los otros y aislar inmediatamente a los que moqueen un poco.
P: Mi vecino tiene un cerdo en el fondo, y ayer lo escuché estornudar, ¿sería conveniente que lo matara, lo prendiera fuego hasta reducirlo a cenizas, pusiera las cenizas en un taper, lo sellara con cinta de embalaje y lo arrojara al océano, a 300 km de la costa?
R: Sí, pero no se olvide de utilizar barbijo para la tarea.
P: Si una persona presenta síntomas de gripe, y así y todo viene a trabajar a la oficina, ¿sería lícito que lo envolviera por sorpresa en una manta, lo sumergiera en un tambor de 200 litros de Lysoform, lo rapara, lo pintara con esmalte sintético naranja y lo recluyera en una celda vidriada para ver cómo evoluciona su cuadro?
R: Sí, totalmente lícito.
P: ¿De qué otras maneras se puede abusar de la psicosis que genera esta enfermedad?
R: Cada uno debe encontrar la suya.
P: ¿Puede contagiarse a través de embutidos?
R: No se han reportado casos de contagio por la ingesta de embutidos.
P: Pero... y si los embutidos no se ingieren, sino que...
R: No está comprobado que por manipular un embutido pueda producirse el contagio.
P: Bueno, en realidad... no me refería a tocarlos solamente... es decir... tengo un amigo un poco depravado... que utiliza los embutidos, digamos, de maneras poco convencionales...
R: No hay peligro siempre que se use barbijo y condón.
P: ¿Puede producirse el contagio a través de otros animales?
R: Es poco probable. No puede producirse el contagio por tocar, por ejemplo, a un animal.
P: Pero... si uno tiene un poco más de cercanía, digamos, con el animal en cuestión...
R: La interacción normal con las mascotas tampoco representa riesgo de contagio.
P: OK, pero... en realidad... ¿vio este amigo que le comentaba?, bueno... él a veces hace ciertas cosas con los animales...
R: Dígale a su amigo que use barbijo. Y que consulte cuanto antes a un psicólogo.
P: ¿Usted diría que hay que alarmarse?
R: Sí.
P: ¿Qué tanto?
R: Bastante... mucho.
P: ¿En qué momento habría que salir a las calles a correr como locos, saquear comercios e incendiar las ciudades?
R: Es aconsejable comenzar a hacerlo cuando uno ve que otros lo hacen.
P: Gracias. ¿Algún otro consejo para terminar?
R: Nada. Sólo que esta nota es auspiciada por Bolsh Corporation, para su línea de barbijos.
martes, 20 de enero de 2009
Literal
George Rodriguez tenia cara de nabo. Su rostro era muy pálido y alargado, y estaba surcado por arrugas horizontales casi imperceptibles.
Un día, estaba sentado en un bar, tomando un café que no tenía gusto a nada: no tenia gusto a café, ni a té, ni a jugo de arándanos, ni siquiera a agua mineral. En eso, vio que se le acercaba una mujer con pinta de gato. Era pequeña y delgada, estaba cubierta de pelos y tenía la cara chata y las orejas puntiagudas.
¿Me puedo sentar? le preguntó, lanzándole una mirada felina. George respondió con un gesto y una media sonrisa, la mitad derecha.
Ella tomó la carta y se puso a estudiarla. Cuando la supo bien de memoria, llamó al mozo.
Pidió una lágrima, pero después cambió de idea y pidió un café doble.
Te aviso que el café de este bar no tiene gusto a nada, dijo George.
Mejor, dijo ella, porque no me gusta el café. ¿Te dijeron que tenés unos ojos muy especiales?
No, no me dijeron. Tengo los ojos de mi padre.
¿Ah, si?
Sí, yo nací con unos ojos espantosos, y él me donó los suyos.
Comprendo. Son muy especiales... parecen como gastados, como muy usados...
Vino el mozo con dos tazas de café y las puso en la mesa, frente a la dama.
Usted tiene la mirada triste, aventuró George.
Es que hace poco perdí a mi marido. Lo busqué por toda la casa, pero no lo he podido encontrar.
Qué terrible.
Imagínese. Di vuelta toda la casa, pero no apareció. Me gasté una fortuna en albañiles y me quedó así, porque no tengo plata para enderezarla.
Qué mal.
Mire, voy a ser sincera. Yo lo encaré a usted porque me dijeron que tiene varias propiedades.
Así es. Dicen que soy bueno contra el estreñimiento, ayudo a combatir el asma y la tos, y aplicado externamente en forma de cataplasmas soy útil para combatir los sabañones y las inflamaciones en general.
¡Cásese conmigo, por favor! Prometo serle fiel, tanto en la salud como en la adversidad...
No creo que pueda, señora. Lo siento, pero mi corazón ya tiene dueña.
No me diga...
Si, en una época estuve mucho tiempo sin trabajo, y tuve que venderlo para poder subsistir. Por suerte, es una señora muy amable que me lo presta hasta que ella lo necesite.
La mujer se puso a lamerse las manos.
En ese momento, entró un ladrón.
Quietos todos, dénme toda la guita o los quemo, gritó, mientras mostraba un encendedor a bencina. Enseguida, se dirigió al cajero: ¡La pasta, quiero toda la pasta!
Ante una seña del cajero, el personal del bar juntó ravioles, fideos y sorrentinos y se los entregó al delincuente en una gran bolsa.
¡Los ñoquis también, no se hagan los piolas!
Tras haberse hecho con el botín, el izquierdo, el ladrón huyó como una rata, en cuatro patas y dando pequeños y rápidos saltitos, con rumbo desconocido.
Un día, estaba sentado en un bar, tomando un café que no tenía gusto a nada: no tenia gusto a café, ni a té, ni a jugo de arándanos, ni siquiera a agua mineral. En eso, vio que se le acercaba una mujer con pinta de gato. Era pequeña y delgada, estaba cubierta de pelos y tenía la cara chata y las orejas puntiagudas.
¿Me puedo sentar? le preguntó, lanzándole una mirada felina. George respondió con un gesto y una media sonrisa, la mitad derecha.
Ella tomó la carta y se puso a estudiarla. Cuando la supo bien de memoria, llamó al mozo.
Pidió una lágrima, pero después cambió de idea y pidió un café doble.
Te aviso que el café de este bar no tiene gusto a nada, dijo George.
Mejor, dijo ella, porque no me gusta el café. ¿Te dijeron que tenés unos ojos muy especiales?
No, no me dijeron. Tengo los ojos de mi padre.
¿Ah, si?
Sí, yo nací con unos ojos espantosos, y él me donó los suyos.
Comprendo. Son muy especiales... parecen como gastados, como muy usados...
Vino el mozo con dos tazas de café y las puso en la mesa, frente a la dama.
Usted tiene la mirada triste, aventuró George.
Es que hace poco perdí a mi marido. Lo busqué por toda la casa, pero no lo he podido encontrar.
Qué terrible.
Imagínese. Di vuelta toda la casa, pero no apareció. Me gasté una fortuna en albañiles y me quedó así, porque no tengo plata para enderezarla.
Qué mal.
Mire, voy a ser sincera. Yo lo encaré a usted porque me dijeron que tiene varias propiedades.
Así es. Dicen que soy bueno contra el estreñimiento, ayudo a combatir el asma y la tos, y aplicado externamente en forma de cataplasmas soy útil para combatir los sabañones y las inflamaciones en general.
¡Cásese conmigo, por favor! Prometo serle fiel, tanto en la salud como en la adversidad...
No creo que pueda, señora. Lo siento, pero mi corazón ya tiene dueña.
No me diga...
Si, en una época estuve mucho tiempo sin trabajo, y tuve que venderlo para poder subsistir. Por suerte, es una señora muy amable que me lo presta hasta que ella lo necesite.
La mujer se puso a lamerse las manos.
En ese momento, entró un ladrón.
Quietos todos, dénme toda la guita o los quemo, gritó, mientras mostraba un encendedor a bencina. Enseguida, se dirigió al cajero: ¡La pasta, quiero toda la pasta!
Ante una seña del cajero, el personal del bar juntó ravioles, fideos y sorrentinos y se los entregó al delincuente en una gran bolsa.
¡Los ñoquis también, no se hagan los piolas!
Tras haberse hecho con el botín, el izquierdo, el ladrón huyó como una rata, en cuatro patas y dando pequeños y rápidos saltitos, con rumbo desconocido.
El horóscopo de esta semana
Aries: Es hora de cosechar lo que vino sembrando en los últimos meses. Levántese de la cama, vístase y busque trabajo en el campo.
Capricornio: Comienza una etapa altamente favorable, aunque breve; deberá ser rápido de reflejos, para aprovecharla al máximo.
Acuario: Un político corrupto le propone montar una red internacional de pedofilia por internet. Si acepta la propuesta, es muy probable que termine en la cárcel. Si la rechaza, sufrirá la persecución de un juez amigo del político corrupto, y también es muy probable que termine en la cárcel. Pero no se preocupe, porque en la cárcel conocerá al amor de su vida y será inmensamente feliz.
Capricornio: Fin de una etapa favorable. Lo que sigue, es una etapa altamente desfavorable, a la que deberá hacer frente lo mejor que pueda.
Sagitario: Será mejor abrir el paraguas antes de que llueva. Lo acusarán de un crimen que no cometió.
Tauro: Esta semana le será revelada su naturaleza divina. Una aparición del más allá le dirá que usted es el creador del universo y padre de la humanidad. Salga a la calle y predique a los cuatro vientos su verdad.
Escorpio: Los próximos días son ideales para cometer delitos y crímenes de toda índole. Cuando lo interroguen al respecto, acuse a alguien de Sagitario.
Piscis: Muchas veces le aconsejamos que controle su impulsividad. Esta semana, llegará demasiado lejos y se orinará mientras esté brindando una conferencia, lo que causará su escarnio público. No se deprima, venda todo y ponga un bar en la costa de Brasil.
Géminis: Su familia lo odia y se confabulan para asesinarlo. Finja un total desconocimiento de la situación, pero tome recaudos.
Virgo: La lamparita de la cocina está a punto de quemarse. El anillo que perdió está debajo de la cama. Los frenos de su auto necesitan reparación. Su pareja lo engaña. Es hora de avivarse, no puede ser que no se dé cuenta de nada!!!
Leo: No crea absolutamente en nada de lo que le digan. Todos están en su contra. Intentan destruirlo. Quieren hacerlo pasar por loco para internarlo y quedarse con lo que tanto esfuerzo le costó. Están observando todos sus movimientos, con la intención de descubrir un descuido, un error, una grieta por donde filtrar sus macabras intenciones. Consulte a un psicólogo por sus ideas paranoicas.
Libra: Va de vacaciones a un país africano y los nativos lo eligen como presidente. Después de un corto período durante el cual intenta ordenar el caos en que está inmerso el país, llega a la conclusión de que una férrea tirania es la mejor forma de gobernar. Comienzan 40 años de dictadura, durante los cuales será amado y odiado por el pueblo. Un día, una revolución lo obligará a renunciar. Será enjuiciado y condenado a linchamiento en la plaza principal, pero se las arreglará para huir en una balsa. Sin embargo, la balsa se romperá y usted será devorado por los tiburones.
Cáncer: Deje de creer en estas pavadas del horóscopo. Usted es el hacedor de su propio destino, y nadie puede dictárselo. Tome las riendas del mismo y salga a vivir la vida que siempre deseó. Su número de suerte esta semana es el 18.
Capricornio: Comienza una etapa altamente favorable, aunque breve; deberá ser rápido de reflejos, para aprovecharla al máximo.
Acuario: Un político corrupto le propone montar una red internacional de pedofilia por internet. Si acepta la propuesta, es muy probable que termine en la cárcel. Si la rechaza, sufrirá la persecución de un juez amigo del político corrupto, y también es muy probable que termine en la cárcel. Pero no se preocupe, porque en la cárcel conocerá al amor de su vida y será inmensamente feliz.
Capricornio: Fin de una etapa favorable. Lo que sigue, es una etapa altamente desfavorable, a la que deberá hacer frente lo mejor que pueda.
Sagitario: Será mejor abrir el paraguas antes de que llueva. Lo acusarán de un crimen que no cometió.
Tauro: Esta semana le será revelada su naturaleza divina. Una aparición del más allá le dirá que usted es el creador del universo y padre de la humanidad. Salga a la calle y predique a los cuatro vientos su verdad.
Escorpio: Los próximos días son ideales para cometer delitos y crímenes de toda índole. Cuando lo interroguen al respecto, acuse a alguien de Sagitario.
Piscis: Muchas veces le aconsejamos que controle su impulsividad. Esta semana, llegará demasiado lejos y se orinará mientras esté brindando una conferencia, lo que causará su escarnio público. No se deprima, venda todo y ponga un bar en la costa de Brasil.
Géminis: Su familia lo odia y se confabulan para asesinarlo. Finja un total desconocimiento de la situación, pero tome recaudos.
Virgo: La lamparita de la cocina está a punto de quemarse. El anillo que perdió está debajo de la cama. Los frenos de su auto necesitan reparación. Su pareja lo engaña. Es hora de avivarse, no puede ser que no se dé cuenta de nada!!!
Leo: No crea absolutamente en nada de lo que le digan. Todos están en su contra. Intentan destruirlo. Quieren hacerlo pasar por loco para internarlo y quedarse con lo que tanto esfuerzo le costó. Están observando todos sus movimientos, con la intención de descubrir un descuido, un error, una grieta por donde filtrar sus macabras intenciones. Consulte a un psicólogo por sus ideas paranoicas.
Libra: Va de vacaciones a un país africano y los nativos lo eligen como presidente. Después de un corto período durante el cual intenta ordenar el caos en que está inmerso el país, llega a la conclusión de que una férrea tirania es la mejor forma de gobernar. Comienzan 40 años de dictadura, durante los cuales será amado y odiado por el pueblo. Un día, una revolución lo obligará a renunciar. Será enjuiciado y condenado a linchamiento en la plaza principal, pero se las arreglará para huir en una balsa. Sin embargo, la balsa se romperá y usted será devorado por los tiburones.
Cáncer: Deje de creer en estas pavadas del horóscopo. Usted es el hacedor de su propio destino, y nadie puede dictárselo. Tome las riendas del mismo y salga a vivir la vida que siempre deseó. Su número de suerte esta semana es el 18.
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