
Un baluarte del pensamiento moderno
Piotr Collins no sólo es el adalid de la intelectualidad actual, sino también un verdadero ejemplo para la juventud. Superando graves problemas personales -padece de una severa idiocia- ha logrado interesar a miles de seguidores en todo el mundo.
Su pensamiento no es sencillo de comprender. No tanto por la complejidad o profundidad, sino más bien por sus dificultades para expresarse. Sus conferencias podrían calificarse de "burbujeantes", ya que las palabras apenas se cuelan entre profusos espumarajos de baba espesa y breves convulsiones que no sólo lo obligan a interrumpirse, sino que, a veces, hasta le hacen perder el hilo del discurso, derivando en abruptos cambios de tema, a menudo terminando por contradecir la tesis que se estaba intentando demostrar. Los ocupantes de las primeras filas suelen ser los más alcanzados por su pensamiento, retirándose a menudo completamente empapados y pegajoseados, e insultando -los más intolerantes- al orador por la incontinencia de sus expresiones.
En cuanto a sus libros, han sido tachados de poco ortodoxos por sus detractores, pero no han pasado inadvertidos. Hay que admitir que abundan en errores de ortografía, páginas en blanco intercaladas en el texto, ilustraciones pueriles de mano del propio autor, y (como ha señalado algún crítico malintencionado), en sus obras completas se utilizan siempre las mismas 25 palabras, muchas veces repetidas, una y otra vez, hasta el final de cada libro. Sin embargo, detrás de la aparente dificultad para hallar el contenido, se adivinan pensamientos profundos. El lector que sepa leer entre líneas descubrirá un universo de ideas ordenado y prolijo, con una arquitectura asombrosa y cuidadosamente elaborada. Eso, claro, si tiene la suficiente imaginación.
Los últimos años encontraron a Piotr Collins alejado de la actividad, debido a graves inconvenientes de salud. La afortunada intervención de los médicos -que debieron practicarle una lobotomía- consiguió salvarle la vida, y hace que en estos días esté de vuelta entre nosotros. Sus familiares han demandado a los doctores por mala praxis, aduciendo que el autor sólo tenía un pequeño cálculo en la vesícula, pero ese es un tema para los medios amarillistas. Cuando se le pregunta sobre esto a Piotr Collins, se limita a esbozar una sonrisa apenas perceptible, mientras su mirada permanece fija en algún punto lejano.
Piotr Collins en Argentina: Sociedad de fomento de Villa Cabo Nardini, 19 de diciembre de 2008, 5:17 hs.