jueves, 15 de mayo de 2008

Yo opino: la inflación


En torno a este tema tan polémico, me permito urdir una reflexión, rescatando algunos de los conceptos que tan acertadamente hube vertido en anteriores secreciones escritas.
Es innegable, a qué negarlo, que en la Argentina de hoy (y, especialmente, en las grandes ciudades, y en el centro geográfico de José C. Paz), los precios suben. Algunos suben mucho, cual sacerdote sujetado a decenas de globos inflados de helio, otros un poco menos (como las termocuplas, que casi no aumentaron en los últimos siete tercetos de días) y otros no tanto, o más bien no demasiado, aunque, como diría el premio Nobel de Economía y pianista de jazz John Hicks, la incertidumbre es uno de los componentes cruciales de las teorías de Keynes.
Con esto quiero puntualizar, sin dar demasiadas vueltas, que lo que la teoría funcionalista actualmente tan de moda omite, es el factor humano. No humano en cuanto a que procede de homo sapiens, sino humano en cuanto humano. Como el ser humano que sale a la calle, y se detiene a contemplar el pausado crecimiento de un eucalipto, o los pícaros jugueteos del viento de abril entre los pornocos purulentos de un adolescente. La sensación es, en este caso, la misma que en otras oportunidades.
En tal sentido, como valientemente declarara Robert Merton, cuya principal actividad no me atrevo a decribir aquí, o más bien sí me atrevo, pero no viene al caso. Es decir, me atrevería si usted me lo preguntara, pero probablemente le diría que no es momento ni lugar para tratar temas de esa índole, ni tampoco creo correcto que usted me interrumpa para preguntarme pavadas. Siempre me pareció que los lectores son un poco desubicados, así que creo que no estaría de más poner uno que otro punto sobre las íes. Así que se me queda quietito ahí, calladito, y sigue leyendo hasta el final. Y después, deja un comentario elogioso, con alguna frase más o menos aduladora que venga al caso, y acto seguido, puede continuar con las tristes actividades que pueblan sus mediocres jornadas.
Volviendo al punto, mi opinión es que el Gobierno, por todo lo expuesto, debería RENUNCIAR YA. No los gobernantes actuales, que están haciendo las cosas bastante bien, dentro de la medida de sus posibilidades, pero sí el actual Gobierno, que es un desastre.
Esta situación se ha vuelto insostenible. Estamos bastante bien, mucho mejor que hace, pongamos, la raíz cuadrada de un tercio de la esperanza de vida promedio en Mozambique. Pero todo va a ir peor, un poco peor, o quizás hasta mejore bastante en los próximos instantes.
Creo que he sido conciso, valiente, analgésico, terciado, hipoalergénico, estridente, sódico, artificioso, observable, monocotiledóneo, preclaro, postclaro, arbitrario, excelso, ejemplificador, moderado, hipodérmico, considerable, tecnológico, bélico, anticonceptivo, orgánico, serbobosnio, partidario, escarpado y tardío.